Santa María de Loreto - Achao

IMPRONTA SONORA DE CHILOÉ

Annua 2001

Reunidos en Achao chilotes y continentales, participantes en el Coloquio de la Identidad Sonora de Chiloé, hemos convenido en elaborar la siguiente carta, para compartir con quienes no han tenido este privilegio, la oportunidad de conocer algunas de las principales ideas que se han discutido y analizado.

Contexto:

1. Primero fue la naturaleza, que canta la maravilla de la creación.

2. Luego llegó el hombre y él le puso nombre en sus lenguas a las cosas de la naturaleza. Encontró dioses y un sentido a la vida. Sus voces y cánticos resuenan en la memoria de la comunidad, pero los nombres, los nombres no cambian.

3. Llega el europeo, el religioso y el militar. La Fe Católica se apodera del corazón de Chiloé. Es un trabajo circular, con método y una música que deja una huella profunda. Es la impronta jesuita.

4. Cada poblado refuerza su fe, con La Virgen como reina y madre, así como sus santos patronos. Sus fiestas están llenas de signos, rituales y símbolos. La música de los pasacalles identifica el origen de los peregrinos.

Tarea: Crecer con Identidad.

1. Reconocemos que Chiloé está cambiando, pues está vivo. Queremos seguir vivos, no ser un museo de la humanidad, sino un monumento vital, con presencia en las mentes y los corazones de nuestros niños y jóvenes, para que sus voces no se apaguen y sepan de ellas los que vienen.

2. Merecemos el respeto de las autoridades. Que los que tomen decisiones escuchen a los que se ven afectados por sus medidas. Reafirmamos la decisión de nuestros mayores, a ser protagonistas de nuestro destino.

3. Esperamos que el ruido de la ciudad, no apague nuestras voces. Que la música resuene alegre en cada ceremonia y actos de nuestra vida. Que las lenguas de los extranjeros no nos hagan olvidar los nombres de la naturaleza.


Achao, 24 de enero de 2001.

1 comentarios:

Juan dijo...

Estimados amigos:

He regresado a la capital después de mi larga travesía hasta la Isla de Quinchao. De este viaje me quedan recuerdos maravillosos del Festival de Música en Achao, que se mezclan con algunas voces y notas de clavecín, y versos y compases que aún resuenan en mi mente...Y que me acompañaron durante todo el viaje de regreso.

Quiero darles las gracias por esa invitación, por la amistad y la acogida, y por el regalo inavaluable de la poesía y de la música. Todo ello lo he recibido como una bendición.

Quedé maravillado con toda la magia de este festival y la calidez humana de los artistas participantes. Quiero felicitarlos.
Y enviar mis elogios, en particular, a María José Brañes, Gonzalo Cuadra y Moisés Chaparro por sus notables actuaciones en que desplegaron su gran talento.

Creo que el solo hecho de oir sus voces y sus versos justificó con creces la larga travesía.